Hace una década, un/a físico/a médico/a podía seguir la dosis tecleando valores a mano en una hoja de cálculo. Hoy eso es imposible. Un solo hospital genera miles de datos de dosis y técnicos cada día procedentes de los sistemas de TC, mamografía, angiografía, fluoroscopia y RM. Recoger, vigilar y dar sentido a esta avalancha a mano supera la capacidad humana. Para esto existe precisamente el sistema de gestión de dosis (SGD). Este artículo es la puerta de entrada a nuestra serie sobre el SGD — por qué necesitamos tanto estos sistemas, apoyándonos en el texto de referencia de la IAEA.
El problema: una avalancha de datos
La imagen moderna genera datos abundantes en cada estudio: datos demográficos del paciente, el protocolo empleado, kVp/mAs y métricas de dosis propias de cada modalidad (CTDIvol/DLP en TC, dosis glandular media en mamografía, dosis en piel y KAP en fluoroscopia). En un servicio de radiología esto significa decenas de miles de datos al día. El método tradicional — recogerlos a mano o de forma semiautomática — es lento, propenso a errores y no escala.1 Peor aún, los datos llegan en formatos distintos de fabricantes distintos; unirlos en un único conjunto coherente es un problema en sí mismo.
¿Qué hace un SGD?
Según la definición de la IAEA, un SGD es una herramienta de software que sirve para recoger, vigilar y evaluar los datos demográficos del paciente y la información técnica — incluidas las métricas de dosis — procedentes de sistemas de imagen tanto ionizantes como no ionizantes.1 Su característica más fundamental es la automatización: automatiza la recogida, el archivo, el análisis y la difusión de los datos, superando los métodos tradicionales manuales/semiautomáticos.1 No es un único equipo, sino una red compleja de hardware y software que se comunica con numerosos sistemas — TC, angiografía, mamografía, RM y PET en medicina nuclear.1
¿Por qué es necesario?
Un SGD no es solo una herramienta que «acumula datos»; tiene tareas concretas. La IAEA enumera las tareas típicas de los grupos que usan un SGD:1
- Optimización de protocolos: ver qué protocolo/equipo administra una dosis mayor de la esperada; aplicar ALARA a escala de servicio.
- Protección radiológica: vigilar la dosis pico en piel (PSD) en fluoroscopia y detectar a los pacientes que se aproximan a los umbrales deterministas.
- Cumplimiento normativo: notificación de los niveles de referencia diagnósticos (DRL) locales; obligaciones de registro de dosis.
- Seguimiento de incidentes: detección y seguimiento de incidentes de radiación (sobreexposición).
- Evaluación del riesgo laboral, flujos de trabajo con pacientes embarazadas y auditorías clínicas.
En una frase: un SGD lleva el equilibrio dosis-calidad de imagen del nivel de un único estudio al de todo el servicio/la población. Ejecutar la optimización, la normativa y la seguridad del paciente a escala moderna depende de ello.
La calidad de los datos es esencial
Una advertencia crucial: un SGD, por lo general, no infiere ni corrige los datos que se le introducen — procesa lo que recibe.1 Por eso es vital que los datos que producen los equipos sean exactos, estandarizados y coherentes (sobre todo entre fabricantes); «si entra basura, sale basura». La fuerza de un SGD solo aparece con datos limpios. En esta serie trataremos, por orden y apoyándonos en esta fuente, cómo funciona un SGD, su instalación, su especificación técnica, el aseguramiento de la calidad y los casos de uso.
Referencias
- IAEA. Dose Management Systems: From Setting up to Quality Assurance. IAEA Human Health Series No. 49, Uluslararası Atom Enerjisi Ajansı, Viyana. DMS tanımı, gerekçesi, kullanıcı görevleri ve veri kalitesi (Bölüm 1: Giriş; Bölüm 2: Roller ve Sorumluluklar). Bu DMS serisinin baş kaynağıdır. iaea.org
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